lunes, 9 de marzo de 2015

Todos tienen un libro satánico menos yo

Por Jaime Tena D. | @frankdillinger


Tras ver la sobrevaloradísima película Annabelle (John R. Lenotti), aparte de salir pensando que muchas escenas eran un plagio (otros dirán que homenaje) de la cinta Rosemary’s Baby (Polanski), también medité sobre el fácil acceso que tienen los protagonistas de varias películas a "libros malditos”, en donde muchas veces éstos son el cataclismo que detona la acción en la trama; mientras que en otras películas, sirve como una especie de “Deus ex machina”: al parecer, para Hollywood las audiencias están conformadas por completos idiotas que requieren una sobre explicación de lo que están viendo. Nada se deja a la interpretación o imaginación del individuo que ocupa la butaca en la sala de cine.

El libro “maldito” como elemento en la narrativa del género de terror encontró su boom con la nueva ola de escritores de lo fantástico de principios del siglo XX, aquellos que dejaron atrás el castillo gótico embrujado y comenzaron a aterrar a los lectores con relatos que tuvieran sentido en la época industrial y moderna –entran aquí el terror cósmico, los asesinos seriales, el fanatismo religioso y el terror psicológico. Aun así, se hace un rescate de lo “antiguo” en forma de antiguos dioses, sacrificios de vírgenes a la luz de la luna, cultos de lo oculto, lenguas y civilizaciones perdidas que albergan terrores incomprensibles para la edad moderna. En ningún autor se ve dicho fenómeno más evidente que en H.P. Lovecraft, quien engendraría el ciclo de los Mitos de Cthulhu, en los cuales dio origen a uno, si no es que a EL libro maldito más famoso del género: el Necronomicón, escrito por el árabe loco Abdul Alhazred y completamente ficticio, a pesar de lo que muchos piensan. Hay anécdotas de coleccionistas y excéntricos millonarios que afirman poseer una copia del citado libro.

El Necronomicón.

En los Mitos de Cthulhu, el Necronomicón es un libro de acceso restringido. Una de sus pocas copias reside en la Universidad Miskanotic y sólo selectos miembros del personal docente tienen acceso a él; privilegio que normalmente no termina muy bien para ellos. Las otras copias están en manos de especializados coleccionistas o líderes de culto, quienes tienen el mismo destino que los académicos. Aun así es un club fatal VIP; en el cine, por supuesto, no pasa eso, ahí todo mundo tiene acceso al conocimiento prohibido, especialmente adolescentes idiotas.

En Annabelle, la protagonista encuentra un libro satánico en un bazar casualmente ubicado debajo del departamento donde vive Este libro, junto con la típica señora-mayor-no-caucásica-con-conocimiento-en-lo-oculto, nos revelan el misterio  de la entidad demoniaca que persigue a nuestra heroína.

Por su lado, en la trilogía de Sam Raimi The Evil Dead, así como en su remake del año 2013 y próximamente en la serie de TV Ash vs The Evil Dead, uno de los elementos principales es, efectivamente, un libro maldito, titulado The Book of the Dead (El libro de los Muertos). No importa que esté escrito en sumerio, tenga manchas de sangre, esté hecho de piel humana y que sea a todas voces un maldito libro maldito, nada de eso impide que Ash y su pandilla lean (a la perfección,  obviamente) el encantamiento que desatará fuerzas demoníacas por doquier –y si esperaban que esto terminara bien pregúntele a la chica del árbol, ouch… (los que la han visto entenderán).

El Necronomicón, imaginado por Tom Sullivan para The Evil Dead.

Hocus Pocus, la cinta de Disney tenebrosamente amigable para toda la familia, un libro maldito que tiene un ojo “vivo” incrustado en la portada, está en exhibición para todos en un museo dedicado a un aquelarre de brujas. Aquí, el libro juega un papel importante para vencer a las brujas que han regresado desde el infierno para continuar sus fechorías, que incluyen infanticidio y adoración a Satanás. Y sí, leíste bien, ésta es una película de Disney.        

En The Mummy [1999] y sus secuelas, también vemos una versión del “Libro de la Muerte”. En este caso, es encontrado por un buscador de tesoros junto con una arqueóloga, quienes a pesar de estar en la “Ciudad de los Muertos” y de las advertencias que les hace un grupo de guardianes genéricos, deciden que es una buena idea leerlo a la luz de la fogata y desatar a un sacerdote momificado con poderes bien chingones –que en realidad no es mal tipo, sólo buscaba ser reunido con su mujer amada… todo para que en la secuela lo manden al sarcófago de la friendzone. Como podemos ver, el uso del libro maldito no termina bien para ninguna de las partes involucradas.

The Mummy [1999].

The Cabin in the Woods hace uso del libro maldito muy a la Evil Dead, porque de hecho es una parodia/homenaje a ésta y todas las películas de terror con adolescentes idiotas; sólo que aquí vemos la razón de su idiotez y por qué casualmente encontraron el libro. Vaya que esta vez si fue una gran revelación, hasta se podría decir que esta cinta pudo matar al género, pero ¿dónde estaríamos ahora?

De esta forma, al parecer todos tienen acceso a un libro prohibido, incluso y para concluir, esto ha sido parodiado por Los Simpsons en sus buenos tiempos; en el episodio especial de “La Casita del Árbol del Horror III” vemos a Lisa y Bart invocando por accidente a una plaga de zombies. ¿Cómo? Gracias a un libro mágico que encuentran en la “Sección de lo Oculto” de su escuela primaria; el chiste lo dice Bart a su hermana: “Nunca había notado esta sección”.

Diablo Cody seguramente hace eco a esto en su guión de Jennifer’s Body, donde la protagonista ve a su mejor amiga ser poseída por un demonio. Cuando comienzan sus sospechas, inmediatamente recurre a la sección de lo oculto de su escuela, aquí el dialogo:

Needy Lesnicky: “Ya revise la sección de lo Oculto de la biblioteca cinco veces”.
Chip Dove: “¿Nuestra biblioteca  tiene una sección de lo Oculto?
Needy Lesnicky: Sí, es… mmm, es muy pequeña”.
           
Anna Hutchison en The Cabin in the Woods [2012].